¿POR QUÉ SER MONJE?
Fr. José Antonio

¿Por qué quiero ser monje? Lo primero que se me viene a la cabeza es que me siento llamado a vivir en un monasterio. Me siento llamado a una vida de oración profunda, de obediencia, de castidad, de pobreza, a una vida de comunión con el mundo en la que me siento intercesor, pero también a una vida de comunión con mis hermanos monjes como yo.

En la valoración de las posibilidades siempre tuve claro que mi vida necesitaba un ambiente como el que el monasterio me ofrece. Pero sé que no todo es tan idílico… sé que se presentan dificultades cada día… pero ahí está una de las actitudes más importantes que debemos tener los que abrazamos la vida monástica: la perseverancia. Somos humanos y como humanos cometemos errores y podemos llegar alguna vez a no ser fieles a nuestro ideal de vida, pero debemos ser fuertes y emprender un camino de conversión.

Me gusta una idea que he leído hace muy poco y que la Madre Anna Maria Cànopi, abadesa del monasterio de Isola san Giulio en Italia, expresa muy bien. Cada día debemos levantarnos diciéndonos a nosotros y al Señor: ¡HOY ES EL DÍA DE MI CONVERSIÓN! Esa idea complementa la actitud de perseverancia que he determinado tener. También, como dice santa Teresa de Jesús, en los momentos de dificultad debemos poner los ojos en el crucificado para que todo se nos haga poco.

La vida monástica me ofrece ese ambiente de interioridad y de búsqueda de Dios que necesito. Que vivamos en un monasterio no nos hace más santos que el resto de cristianos… sólo nos hace común un mismo ideal, seguir a Cristo con radicalidad, en comunidad y viviendo lo mejor posible el Evangelio.

¿Por qué monje de Silos? Cuando conoces un monasterio te llama la atención su estructura, sus edificios, el número de monjes que encuentras, el oficio en Gregoriano… cosas que en el fondo varían durante el tiempo… pero hay otros elementos tradicionales que perduran. Uno de ellos es la comunidad benedictina. Una comunidad vertebrada en la Regla de San Benito, una comunidad enraizada en la tradición monástica. La Regla, con su equilibrio, hace que la vida del monje tenga su centro en el Evangelio. Otro elemento es la figura paternal de Santo Domingo de Silos. Es el padre perpetuo del monasterio. Los monjes le debemos veneración por que los monjes de Silos somos lo que somos por él. Creo que estos elementos definen mejor que otros elementos externos el motivo por el que nace la vocación de monje de Silos.

Pero para mí el signo más importante de la vocación monástica es la búsqueda sincera y humilde de Dios. La respuesta que hemos dado al entrar en el monasterio no es respuesta de un solo día. Es compromiso de que cada día debemos buscarle y adorarle, no sólo en la oración personal, sino en la oración en el coro, en el trabajo, en la vida fraterna… esos ejes que nos hacen cada día volver a decir "SÍ, Señor, aquí estoy. Tú me has llamado y no tengo otra voluntad que hacer lo que me pidas". Todo esto se materializa en la oración. Descubres que mediante la oración tu relación con el Señor se afianza, se ennoblece y se hace cada vez más íntima y personal. La oración me permite decirle al Señor aquellas cosas que me preocupan, aquellos logros que gracias a Él voy consiguiendo, también me permite hacerle llegar las necesidades de aquellos que me han pedido que interceda por ellos… En la Lectura Divina, la lectura de la Palabra de Dios, descubro sus respuestas y medito sus palabras como para hacerlas mías. Con el paso de los días te das cuenta que, sin esos momentos de intimidad, de Tú a Tú con el Señor la vida no tiene sentido pleno, que sin Él no eres tu mismo. La necesidad de encontrarte con Él se convierte en necesidad vital y no ocasional.

FRAY JOSE ANTONIO ingresó en el monasterio en septiembre de 2015. Se encuentra en su etapa inicial de formación monástica previa a la Profesión Temporal.